Un 7 de octubre de 2009 el pueblo colombiano celebraba uno de los actos más heroicos en la historia reciente del país, el rescate de uno de los grandes revolucionarios en Colombia, de uno de los hombres que con su ejemplo y sacrifico, ha escrito una página en la historia del país y numerosas páginas en la historia de la insurgencia colombiana y con mucha más razón en la historia de nuestro glorioso ejército de liberación nacional.

Pablito como cariñosamente lo llamamos al interior de nuestra organización cayó en manos del enemigo el 7 de enero de 2008, bajo el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, que imperaba en ese entonces. Tenían todo planeado para extraditarlo a Estados Unidos, donde sin duda lo esperaba una larga e injusta condena, como sucede con todos los opositores a las políticas imperialistas impuestas por ese país.

Lo que Uribe y su cúpula militar no sabía era que en las selvas y montañas del Arauca, un grupo de guerrilleros, con el mejor entrenamiento militar y su gran coraza de dignidad, se entrenaban al máximo para cumplir la que podía ser para ellos, una misión suicida, pero estaban dispuestos a cumplirla para demostrarle al gobierno, que su aparato guerrerista era vulnerable.

Y así se lo demostraron el 7 de octubre de 2009, cuando este grupo de jóvenes entraron a la cárcel del municipio de Arauca en el departamento que lleva el mismo nombre, ubicada al lado de un comando de policía y rodeada de la brigada 18 y varios batallones del ejército, que hacen presencia en ese lugar. Los compañeros debieron sortear controles de la fiscalía, el DAS y enfrentar en plena calle a los miembros del instituto nacional penitenciario y carcelario INPEC, dejando uno de ellos muerto y dos heridos a quienes se les recuperaron sus armas de dotación.

Exitosa resulto la misión que termino con el rescate y liberación del comandante Pablo, quien también en su época de tropero participo en misiones de igual riesgo. En esta acción ninguna de las compañeras y compañeros participantes tuvo novedad, retirándose poco a poco bajo una lluvia de balas, logrando replegarse a las montañas araucanas desde donde continúan aportando con sus hazañas a la liberación de Colombia.

Operación dignidad se denominó esta misión con la que se rescató al comandante Pablo y es hoy en día, un ejemplo de honor, compromiso, lealtad y solidaridad con nuestros presos políticos.

Las compañeras y compañeros que participaron de la acción, demostraron la valentía revolucionaria bajo la consigna de NUPALOM y asumieron esa misión con los riesgos que implicaba, demostrando que es más fuerte el compromiso con la revolución.

Hoy el comandante Pablo continua con el ELN cumpliendo con su juramento Eleno y brindando amor a su pueblo, que lo ha visto crecer políticamente y militarmente como un revolucionario integral, entregado a la la lucha por la liberación nacional.

Una vez más al recordar esta fecha, saludamos el sacrificio de las compañeras y compañeros que participaron en esta misión, al comandante Pablo que nunca ha declinado en su compromiso con la revolución, además a todos los hermanos de lucha que día a día arriesgan sus vidas por realizar los sueños de construir un país para todos, en donde los derechos del pueblo no sean mancillados por la burguesía colombiana y el imperialismo norteamericano.

 

Montañas del Occidente Colombiano

Frente de Guerra Occidental Omar Gómez

Ejército de Liberación Nacional -ELN-

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